El origen de Clos Pons: visión y resiliencia
Clos Pons es una extensión del legado de la familia Pons, vinculada a la excelencia en la producción de aceite de oliva desde la década de 1940.
La gran helada de 2001, que supuso la pérdida de una parte importante del olivar de la finca familiar, marcó un punto de inflexión y abrió el camino a un nuevo proyecto.
Así nació, en Les Garrigues Altes y dentro de la DO Costers del Segre, una finca concebida para interpretar a través del vino un paisaje seco, austero y exigente.
Un proyecto familiar de largo recorrido, convertido en una forma de hacer vino con origen, precisión y carácter.
Les Garrigues: un territorio que define el vino
Cultivamos viñedo ecológico propio en Les Garrigues Altes, dentro de la DO Costers del Segre, entre los 500 y 700 metros de altitud.
Un paisaje seco, de clima continental y marcado contraste térmico, donde la maduración avanza lentamente y la frescura se mantiene.
La combinación de altitud, suelos calizos y pedregosos y noches frescas da lugar a vinos con tensión, concentración, mineralidad, pureza aromática y una identidad profundamente ligada al territorio.
Selección varietal, precisión y personalidad
Sobre una tierra de garnachas, Clos Pons construye una selección varietal definida por el arraigo y la adaptación.
Garnacha Blanca, Garnacha Negra y Macabeo dialogan con Syrah, Cabernet Sauvignon, Albariño, Marselan o Malbec en una viticultura pensada para interpretar con precisión el clima continental y el paisaje de Les Garrigues Altes.
El resultado es una gama con identidad propia, donde frescura, tensión, equilibrio y carácter se expresan siempre en diálogo con el territorio.
Precisión enológica con sentido de finca
En Clos Pons, la elaboración parte de una idea clara: mínima intervención y máxima precisión. Trabajamos con vendimia escalonada, microvinificaciones separadas y una gestión cuidadosa de la fermentación y la crianza para preservar la pureza del fruto y la identidad de cada parcela.
El acero inoxidable aporta control térmico, frescura y precisión varietal; las barricas de 300 litros afinan sin imponerse; los fudres de gran capacidad permiten una evolución lenta y equilibrada, especialmente en los blancos de guarda; y el cemento ayuda a construir volumen, tensión y equilibrio en boca.
Una arquitectura enológica pensada para dar forma a vinos gastronómicos, precisos y profundamente ligados al territorio.
Vinos de finca, vinos de colección
Cada vino de Clos Pons nace de una misma idea de finca, pero encuentra su propia voz en función de la parcela, la variedad y la crianza. La gama se articula desde los vinos de finca, como Jan, Sisquella, Alges o Roc Nu, que expresan con claridad el estilo de la casa: frescura, precisión, equilibrio y carácter.
A partir de ahí, Clos Pons se abre a vinos de mayor profundidad y vocación de guarda, y a una colección de referencias limitadas nacidas de parcelas concretas y añadas especialmente favorables. Vinos como Roc de Foc, Aura, Cingles, Pla del Tet, Malbec o la Serie 800 representan la expresión más singular y precisa del proyecto.